Llegan noches de verano,
esas que tantas veces vimos
y siempre quisimos vivir.
Las hojas no se mueven de las copas de los árboles y
el cesped no corta el viento.
Ya no cenamos a las 10 como siempre
ni me enseñas el sujetador nuevo.
Cualquier día puede salir la luna
y despertarte,
lo mejor pasa de noche y sin el sol
de testigo,
deja de llorar tus penas de tienda en tienda
y sal a bailar por ahí.
La música, la noche, lo eterno no tiene salida de emergencia,
tu boca y tu dieta me dicen que tu vida es de mentira.
Te cambias la zona horaria para pensar que te has ido
a ese lugar que no conocimos
mientras despiertas en el sofá llorando con la última de Woddy.
La verdad es real y te encierras en la culpa del mundo,
Ójala puedas volar y quererte un poco más.
De cama en cama no se entierra a nadie,
y se comenta por la zona que con dos chistes basta para quitar la sabana de tu cama.
Lágrimas de resaca riegan tus manos,
mientras el corazón se seca de soledad.
